Súbitamente el alma sacandole filo a la risa, se vuelve a dibujar.
Y alguien cree que no fue tan malo, y otro lo cree y lo dice, y el primero lo niega solamente para demostrarse que puede discernir.
Ocurrió sin que lo notemos, en ese fino tramo que nos lleva de octubre a diciembre.
Oídos necios del calendario que no oyeron la súplica cuando le pedí mi noviembre.
Porque ya nos habíamos acostumbrado a Noviembre, y hasta lo habíamos aceptado así. Irremediable. Siempre definitivo. Sorprendente. Estúpido. Innecesario. Abastecido. Despierto. Punzada. Dolor. Cosmos. Mayúsculas. Puntuación. Ave. Neblina. Ciencia. Fénix. Renacimiento.
Salía de las fauses y se evaporaba en lo inmenso que tiene una nuez. Qué delicia era verlo escurrirse entre los naranjos y las naranjas.
Siempre una patada, el puntapié inicial y el remate final desparramados sobre las mismas sábanas, destapados y sudorosos, porque para ellos era Febrero y era fiebre, también.
Pero esta vez no hubo Noviembre. Y yo no tuve otro remedio que sentirme marzo, abril, para reparar el daño, para solventar la ausencia, para recordarme viva, qué más.
Extrañé Noviembre (jamás lo hubiera creído) es cierto. Negarlo sería contribuír al desasosiego general de los posmodernos.
Recluté unas risas y algunos llantos de fechas pasadas, pero no era lo mismo.
Había algo que no estaba. Algo que siempre traía Noviembre.
Faltaba lo definitivo.
1 comentario:
Noviembre insulgente (?) jajaja
Gracias por estar queriendome, por el momento, yo hago lo mismo jeje
Barby!! que lindo lo que escribís!!!
Besotes!!
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