Me distrajo la rapidez de lo humanamente incomprensible.
Y no te ví.
No escuchè el grito ahogado; no entendí la analogía de Dalí.
No te ví.
A las palabras chocando contra el muro, a la mañana amaneciéndome en tu ombligo.
No ví.
En el espejado vientre de las cosas, en la incontenible caricia del añejo.
No.
Y ya fue tarde, y era pronto. Entonces tus trenes y mis muecas.
Y ví.
1 comentario:
A veces hay que agudizar los sentidos, dados que estan tan obstruidos por la contaminación social.
Te quiero amiguita, algún día se debe repetir la cervezeada y picada =)
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