Hoy me parto en sesenta y siete pedazos irreconocibles.
Para morderte desde confines bien distintos,
Con mis dientes más sinceros y mucho menos amables que esos otros tantos dientes que te rodean.
No me encuentro, pero me busco.
Y si algún día me hallo sentada o a caballo, procuraré no asustarme de mi misma.
Que en la mordaza que llevo caben todas las caricias, en silencio.
3 comentarios:
La mordida honesta es la antesala del buen amor.
Es que me estaba refieriendo a algo específico y no a la vida en general, jajaa. Por el momento voy a buscar a alguien que use paraguas un dia que no llueve :)
morder es un verbo poderoso a veces, cuando deja de ser sólo un verbo...
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