domingo, 11 de julio de 2010

Hoy me parto en sesenta y siete pedazos irreconocibles.

Hoy me parto en sesenta y siete pedazos irreconocibles.
Para morderte desde confines bien distintos,
Con mis dientes más sinceros y mucho menos amables que esos otros tantos dientes que te rodean.
No me encuentro, pero me busco.
Y si algún día me hallo sentada o a caballo, procuraré no asustarme de mi misma.
Que en la mordaza que llevo caben todas las caricias, en silencio.

3 comentarios:

María Eme dijo...

La mordida honesta es la antesala del buen amor.

Lula. dijo...

Es que me estaba refieriendo a algo específico y no a la vida en general, jajaa. Por el momento voy a buscar a alguien que use paraguas un dia que no llueve :)

Eugenia dijo...

morder es un verbo poderoso a veces, cuando deja de ser sólo un verbo...