Querido guante:
Tal vez me consideres un tanto exitista o hasta fatídica, cuando escribo estás palabras a las que quizás, y con más razones que las que hay para ser cristiano, te topes en algún momento si Dios quiere. Pero tu desaparición temporal me está afectado.
Yo sé que siempre fuiste un tipo libre, que se fue e hizo lo que quiso para regresar pronto y sin saludar. Y no creas que pretendo cuartearte ni un centigramo de tu preciosa indescencia, ni de mi añorada sopresa cuando nos recontramos. Si hay algo en lo que nos parecemos demasiado, es en eso de ir y venir tan rápido (ya ves, no somos tan distintos...de hecho, y aprovecho para decirtelo, admiro y hasta me invade la envidia de que puedas ser tan azul y yo no) pero esta vez, esta vez algo me dice que va a ser diferente. Algo va a cambiar cuando vuelvas (si es que volvés, a esta altura empiezo a desconfiar hasta de la predecible sombra que me acompaña mientras camino), no sé si serás vos, o seré yo.
Acá se te extraña, loco. Tu eterno compañero de banco ya perdió la razón de ser. Te acordás ese huequito infímo que había hecho con mi uña para distinguirlos? Si lo vieras! convertido en la réplica exacta del Agujero de Ozono (y ya comienzo a vivir la experiencia del efecto invernadero), pura tristeza hermano, es eso.
¿Qué te aflije? ¿ qué te lleva a este reencuentro espiritual en búsqueda exhaustiva de la propia razón? ¿ Es porque mi mamá dice que tengo manos de pianista? No le hagas caso, por más similitudes dactilares a las de Ludwing Van, no pienso cambiarte por nada!
Vos sabés que yo te respeto. Si jamás me has impedido rascarme, ni me has hecho incómoda la exploración de ningún orificio. Ah si, eso es algo que tengo que agradecerte. No cualquiera lo deja a uno ser o hacer, sin oponer resitencia. Allí está creo, uno de los mayores problemas de la humanidad ¿ no te parece?. No quiero irme del punto, no intento deshilachar la coherencia con frases hechas. ¿No andarás deshilachado, cierto? Porque mirá que el suicidio es algo cobarde, más cobarde que encajarle una trompada a un niño siendo el campeón de peso pluma.
Imaginate vos lo que soy, que en el mismo instante dónde premeditaba la alegoría anterior, se me ocurría reemplazarte con un par de guantes gordos de boxeador profesional, sólo para darte envidia (te lo tenía que decir).
Mirá, yo no sé qué habrá pasado, no quiero pensar que has encontrado otra que te da la mano. Pero te ofrezco una tregua y que vuelvas. Si hasta te voy a permitir que me llames "Bárbara Camacho" (1) si lo encontrás necesario.
No creo haberte hecho daño, ahora que no te impregno ese olor a nicotina asqueroso, no tenés de qué quejarte. Y si el problema pasa porque me niego a llevarte a los cumpleaños de quince, deberías saber que mi hermana me obligó, que si por mi hubiera sido te venías conmigo y con los tacos, y el tapado. O mejor sin ellos.
Y si en verdad sentiste rechazo de mi parte porque no quise tocar la guitarra con vos, deberías saber que como cualquier otra persona necesito mis espacios y que el hecho de que estemos juntos, no nos obliga a respirar al unísono, a fin de cuentas, andá a saber qué hacés vos cuándo yo no te estoy mirando. A lo mejor esto último, no ayude demasiado a que regreses, pero ya
me conocés, esto de la libertad de expresión y la no represión del inconsciente que me recomendó Sigmud me imposibilitan borrar (siquiera tachar) lo antes dicho.
Espero que recapacites pronto, y que me esuches dónde quiera que te hayas metido, porque mirá que te busqué, esta vez no tuve miedo de buscar hasta encontrar, pero no estabas. Paradojas de la vida, como bien podría decir un tango.
A espera de su pronto regreso (no te tuteo porque así nos entendimos siempre mejor: usted "el guante" y yo "la de los dedos") me despido, sin antes repetirle que lo extraño y que hace frío.
Atentamente,
Bárbara Alejandra (sin dramatismos de por medio)
PD: Ya que andás por ahí fijate si encontrás "El Libro de Manuel" y mi "Naranja Mecánica". Por mis soquetes blancos ni te preocupes, son mucho menos fatales.
(1) Dícese de mi misma, cuando mi interlocutor se encuentra ofuscado. Existe una excepción a la regla, relacionada con tramiterios burocráticos. Este último caso, no se da muy a menudo.
1 comentario:
A mi gusto, es uno de los más lindos que has escrito.
Me gusto mucho!
Esperemos que vuelva! seguro q anda con el alma en pena...al hecho de que extraña sus dedos.
un beso gigante corazón!
nos hablamos en estos días
Publicar un comentario