miércoles, 22 de junio de 2016

Soltar

No como una expulsión, ni en un intento de desmembrarse... Soltar.
Más bien soltar hacia la tierra, que nos sirva de abono.
Soltar casi como en un acto de rebeldía, dejar caer.
Como quien se saca los zapatos al borde de la cama,
como quien se aburre de llevar una pila de platos sucios de aquí para allá
y finalmente corre sus manos.
Soltar las manos primero, para soltar lo que llevamos después.
Soltar las preguntas, dejarlas que corran hacia donde quieran.
Soltar el deseo de este trazo para que se multiplique.

Soltar la idea de amarrarse, de acurrucarse en lo tibio.

Asumir el frío es también atreverse al calor.

Soltar los nudos, las nubes, los dedos, las dudas.
Soltar sin arrojarnos.
Decididamente soltarnos de mil veces y hasta siempre.
Soltar a cataratas, respetar la gravedad.
Soltar hacia abajo sin largarnos,
sabiendo que soltar es ir más allá de nuestros pies.

Soltar hacia el centro del mundo es afianzar las raíces de nosotros mismos
para empezar a descubrir mejor quiénes somos.

Noviembre 2013.

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