Se me dió por discutirte,
ponerte en tela de juicio,
desintoxicarte de la aspera mugre
que significa el polvo de lo ideal.
Dudarte las perfecciones,
los ambientes soñados,
la templanza siempre sonreída,
el sabor que tienen las cosas que te alimentan.
Acercarte lo mundando
para que puedas vestirte de vos.
Desevangelizar el discurso que te nombra,
repetirte el ejercicio de lo humilde
para que abraces tu confianza.
Me propuse alquimiar tus elementos,
rascar la coraza de hidalguía que te ciñe,
y así abrirle paso a los inseguros mártires imposibles
que te habitan.
Sacudir un poco más la imagen perdida de mi misma
para que la veas vibrar en colores.
Subsidiarte las faltas, sin anular tus carencias.
Respirar con otros cuerpos,
añorar lo libre que puede resultar querer
y sin prisa ir a buscar-me.
Amadamente,
entibiarte la puerta de salida
para que se te haga más cómodo.
1 comentario:
Muy bueno! Gracias.
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