Vienen cantando
con la dulzura medio chueca;
y el aroma a pinturitas de infante pegado en la ropa.
Me abrazan y me sueltan.
Es un juego sano que le daña
lo pequeño burgués al resto de las figuras.
Que no me encuentren tus tornillos
en este invierno entristecido de olor a naftalina.
Quiero vivir en los pliegues añejos de una tortuga
y sacar a bailar al sol mi saco más gris.
Que te cambie la geografía, si eso te hace reir.
Que te suba la fiebre, y te canten, y te abracen.
Que te salven, a vos igual que a mi.
Con las mismas ganas que respiro, eso deseo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario