sábado, 22 de agosto de 2009

Serenata a la memoria de un pájaro que ya no canta ni vuela

Revelación astral.
Las estrellas me indican el camino y las esquivo.
Me regalo otra constelación en donde no hay senderos y puedo ver la forma de un gato trepándose a la mesada si observo hacia el Sur.
Me recuerda cuando yo era vacío, y en mi cabían todas las preguntas sin respuesta que le robaron las ninfas al universo.
Luego me fui llenando de impurezas y malos augurios de mortales conformados que se desilusionan y se levantan; del mismo modo en que saborean la pulpa de una naranja, revuelven un café, pasean un perro, conducen un avión...
Serenata a la memoria de un pájaro que ya no canta ni vuela, pero aún se arrastra y eso lo hace vivo y tal vez serpiente, serpiente con alas del pájaro que fue.
Quetzalcoalt de mis desgracias que viene a salvarme de lo inhóspito de vivir sin ideales.
Giro, coronación y ya no hay más chacarera.

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