Viajan las contradicciones
abarrotadas en lo ínfimo de este espacio
donde te escribo y te describo.
En tus diecisiete letras repetidas,
en tus no sé cuántos lirios por idea.
Hay un chasquear de dientes inocentes
y un crepitar de huesos aún intactos.
Más perturbados los sonidos que lo sórdido;
menos atentas las coincidencias que los reclamos austeros
y el perfume de lo simil siempre flotando.
Arlequines se disfrazan de pretérito, indefinido aún,
y se desagotan, lento y meditado
por cada poro, una semilla regalan
y la vibración parece cierta, dibujada.
Se descalzan los abrazos,
para tocarse en un arpegio de exploración íntima.
Un batiscafo alcanzando el mar hasta el final
que impredecible se soslaya y se disipa
hasta resolverse en vapores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario