Hay en todos los cuerpos un canto celeste
que sopesa lo inmediato, y lo vuelve absurdo
A lo inoportuno, lo reintegra en conveniencia
y le da otro sentido al mundo.
En lo mínimo se esconden las esencias
y en el reflejo de las cosas, habita lo que toco.
De las muelas de atrás nadie se acuerda
y de los gritos de ayer, tampoco.
No traigas tiempo, que relojes nos sobran.
Perdoná a la humanidad por este rato.
Sacudime los prejuicios y prestame tu sonrisa
que la mia es para el gato.
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