Me hice melodía solo para arrullarte.
Después te desperté y te ofrecí un poco del contendido de mi frasco.
Ése donde guardo las palabras con la esperanza de que al sacudrilo resurja una idea.
Cuando saludo no sé si vengo o es el comienzo de mi partida.
Hilo conceptos y destruyo la cadena de significantes cuando menos lo esperan.
Pensé que no me ibas a abrir la puerta; afuera llueve mucho y yo empapada del ocaso no sirvo ni para escuchar.
Lo lamento por el día que se fue, pero al instante estoy saludando al que vendrá.
Recuerdos de un verano que fue invierno aunque nadie quiera creerme...
Un punto, una coma y un espejo: La combinación perfecta para el pastel de tu cumpleaños.
La indescencia sofocandome los huesos e incinerando la sien.
Un arpegio se hizo hombre y ahora camina por Corrientes, no lo ven, no lo escuchan. Se materializó para poder pintarme la cara.
El estornudo de una nariz desconocida me recuerda que te habito.
Aceitunas sin relleno y una caricia para mi oso de peluche.
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