Yo puedo saberlo todo,
hasta lo que no quiero.
Y dibujarlo...
Pintarlo de rojo en las partes más ardientes
y teñir sus contornos de púrpura cuando haya algo en ello que me desagrade.
Y puedo también regalarte un enero,
y extender mi regalo hasta el próximo diciembre.
Lamer hasta el más mínimo detalle de tu sombra y sin mojarme,
desangrarme lentamente y no morir, solo girar.
Puedo también construirte un sombrero
donde tendrás que guardar las ideas que se te escapan
así ya no te podrás olvidar.
Puedo correr y arrojarme por ese barranco
porque estoy segura que voveré a elevarme cuando lo desee.
Enfriar mi alma hasta que me congele por fuera
y volverme tibia, arder, en el próximo segundo
por observar las cuerdas de un reloj indetenible.
Puedo suspirar y escupir una blasfemia sin temor a que me oigan,
apretar mis dientes en el próximo parpadeo y ya no decir nada...
Puedo estar y ser lo que quiero,
jugar a que soy vos o tal vez a que no soy nada
y perderme en lo abstracto que tienen las palabras que corren.
Asfixiarme los muslos para decir que no estoy
y nadie se dará cuenta,
porque puedo no existir también y eso me encanta.
Puedo levantar mi mano y preguntarte ¿por qué lloras?
deinteresarme por tu respuesta y hacerte reir de todas formas.
Puedo cerrar los ojos y volar alto,
para que nadie me alcance, ni descubra mi secreto...
para que nadie sospeche que no puedo hacer nada.
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